Con los buenos propósitos de comienzo del año nuevo y los regalos de Reyes todavía en la memoria, es grato recordar el regalo que supone la clase de interioridad en el horario del curso.

Dado que buscamos el desarrollo integral del alumno, no podemos separar los aspectos cognitivos de los emocionales en su proceso educativo. Nuestro comportamiento está condicionado por múltiples variables y en muchas ocasiones, más que razonar, reaccionamos ante los estímulos que el entorno nos envía de forma emocional. “La razón guía, pero las emociones deciden”, predica por medio mundo el australiano Tim Pethick. 

Gestionar bien las emociones no es fácil. El primer paso para poder disfrutar de una vida más plena y feliz es aprender a reconocerlas, sin rechazarlas. Un ejemplo de ello es la propuesta didáctica que llevaron a cabo los alumnos de 6º EP al convertirse en “escultores de sentimientos”. Una vez realizado el ritual programado al comienzo de las sesiones, distribuido el material y centrada la clase, los alumnos debían identificar la emoción que les habían transmitido las distintas músicas escuchadas; esa emoción la tenían que escribir en un papel y después plasmarla modelando con plastilina una creación artística sencilla. La sesión concluyó recordando cómo habían expresado, en pequeñas obras de arte, las emociones y sentimientos que les habían transmitido las diferentes músicas.

Puri Vaquero